JASB
Dicen que en Córdoba hay tres cosas imposibles: aparcar en el centro, entender los fichajes del CCF… y ponerse de acuerdo en una carrera oficial. Porque en Córdoba, si algo nos gusta más que una procesión… es una buena polémica cofrade. Y si además viene con una votación, ¡mejor que mejor!

La Agrupación de Hermandades y Cofradías ya tenía su fórmula mágica para los pasos y cortejos, una especie de ecuación divina que prometía resolver todos los atascos de nazarenos y bandas. Pero claro, llegó la Hermandad de la Soledad y dijo: “¿Y si lo hacemos distinto?”. Y ahí empezó la polémica.
Las reuniones de la Agrupación de Hermandades y Cofradías suelen ser tan solemnes como un Miserere. Pero esta vez, la seriedad se mezcló con un toque de suspense digno de una película de intriga cofrade: la propuesta de estudio de la reestructuración de la carrera oficial de la Hermandad de la Soledad no salió adelante… ¡por un solo voto!
Todo comenzó con una idea aparentemente sencilla: estudiar el ajuste del recorrido propuesto por la Soledad para mejorar la organización de la carrera oficial. Nada fuera de lo común, hasta que llegó el momento de votar. En ese instante, el salón se transformó en una especie de “Gran Hermano Cofrade”: miradas cruzadas, suspiros contenidos y algún que otro murmullo que sonaba a “¿quién no ha votado?”.
El resultado final: empate técnico menos uno. Un voto que decidió el destino de la propuesta y que, según los rumores, ha sido un alivio para algunos, ya que contaban con el no de partida y respiraron con el pitido final. Paradójicamente, la Hermandad de la Soledad nunca estuvo tan acompañada. Todos hablaban de ella, todos opinaban, y hasta los más callados se convirtieron en expertos en logística procesional. Teniendo en cuenta que de antemano, según cuentan los propios miembros de la Agrupación, ya sabían que iba a salir el no, como ya he dicho, casi hay que usar el VAR… ¿entonces para qué contar?
En la próxima votación, que nadie se despiste. Porque en Córdoba, un voto puede cambiar la historia… o al menos, el itinerario. Y mientras tanto, la Soledad seguirá su camino, con paso firme, sabiendo que hasta en la derrota, tiene a toda la ciudad hablando de ella.
Y hay que andar, porque al final, no se trata solo de pasos, sino de pasos…