
Blas Jesús Muñoz
El sentido figurado forma parte de una de las mejores virtudes del ser humano. Su uso sirve para la materialización de conceptos y, además, permite al receptor del mensaje materializar una idea más o menos abstracta e interpretarla.
Así cuando se dice, por ejemplo, que tres cofradías cordobesas están achuchando para entrar en la Semana Santa -o que vienen empujando fuerte- a nadie (o a casi nadie) le da por pensar que los hermanos mayores se han liado a empujones con algunos de sus homólogos.
Lo que se extrae es que hay hermandades que lo están haciendo bien y que su llegada a la semana mayor es cuestión de tiempo, de poco tiempo.
En Córdoba, me atrevería a mencionar a tres que van en esa dirección, pero cada una con sus propios tiempos.
Los casos más inminentes serían los de La O y La Bondad. En ambos casos (y aunque la segunda aun es prohermandad) su buen hacer, el número de hermanos, su puesta en escena en la calle y otros detalles, dan la medida de dos corporaciones a las que da la sensación que apenas les falta detalles nimios para integrarse en Semana Santa.
De hecho, La O participó en la Magna con la solvencia propia de una cofradía hecha. Mientras que La Bondad mejora en cada salida de Vísperas. Y esto mientras la Quinta Angustia va dando pasos decididos a asentarse en las Vísperas y con un crecimiento patrimonial que augura lo que no debe tardar demasiado tiempo en llegar.
Hablamos de medio plazo siempre. Pero no es menos cierto que de aquí a un lustro alguna o algunas de esas tres corporaciones estarán llamando a las puertas de la semana mayor, como ya ha hecho la Presentación al Pueblo. Por lo que hay que ir trabajando y pensando en el encaje, porque en el caso de Cañero ya costó y no se trata de buscar culpables ni situaciones desafortunadas, sino de tener preparadas las soluciones cuando llegue el momento.