«La SGAE viene a implantar un impuesto revolucionario y va a salir cualquier Robin Hood en cualquier hermandad y dice me voy a ir a las marchas de dominio publico”
La implantación del 7% en concepto de derechos de autor por las marchas procesionales, que la SGAE ha anunciado que cobrará a las hermandades no ha hecho sino crear una controversia que va en aumento.
El modo en que se realizará aun no se ha comunicado detalladamente, pero las consecuencias ya se vislumbran en el horizonte. Y, para hablar de las mismas, Efecto Cofrade ha reunido a uno de sus tertulianos de cabecera, Salvador Giménez, y al presidente de la Unión de Bandas de Música Procesional de Córdoba, Sebastián Giraldo.
Unilateral
Ambos han valorado una media que, a juicio de Giraldo, “no pensábamos que estuviera tan avanzado. Y, sobre todo, que se hubiera hecho de una manera tan unilateral”.
Ante ello, el presidente de la Unión ha señalado que “creo que ha faltado un poco de diálogo, haber sentado a hermandades y bandas de música, junto con los compositores y haber visto posibilidades y formas de favorecer a los autores, que en ningún momento va a salir de mi boca que no se merezcan que su trabajo sea reconocido”.
¿A qué se agarra la SGAE?
“Según la legislación vigente de la Ley de Propiedad Intelectual en los actos religiosos no se cobran derechos de autor. ¿A qué se agarra la SGAE? Pues que la banda sí cobra y utiliza un material y lo difunde. Pero hay muchas incógnitas detrás de eso”, ha señalado Giménez.
El tertuliano, gran conocedor del mundo de las bandas, ha convenido que “me voy a poner de abogado del diablo, soy hermano mayor de una cofradía y quiero eludir pagar el 7%. Cojo y monto una cruceta de marchas de dominio público, que las hay y muy buenas, se podría montar un repertorio perfecto para una procesión”.
Tarifa plana, no
Asimismo, Giralto ha puesto como ejemplo que, “yo toco en la Banda de Música La Estrella y el Lunes Santo vamos con la Hermandad de la Estrella. Ahí no hay un contrato mediante, entonces el 7% de 0 es 0, por tanto esa es otra incógnita”.
A lo que ha agregado que “poner una tarifa plana no es lo más acertado, quizá tendría más sentido, como en una plaza de toros, pasas la hoja y en función del número de marchas que hayas interpretado y los compositores a los que hayas favorecido, se paga más o se paga menos. Y no tanto gravar un contrato”.
En ese sentido, el máximo responsable de la Unión de Bandas ha recordado que “una banda no trabaja las cuatro, cinco u ocho horas que está detrás de un paso. Trabaja ensayando, alquilando locales, pagando facturas, pagando formación, comprando uniformes, adquiriendo instrumentos. Todos esos conceptos van en el contrato que se le hace a una hermandad. El 7% es la música, yo lo veo bastante elevado al lado de toda la gestión y el dinero que se gasta una banda todo el año”.
Impuesto revolucionario
Para Giménez, “la SGAE se ha precipitado, aunque lleven años. Lo han hecho unilateral. No han contado con nadie, ni con bandas, que no son profesionales y están haciendo una labor muy buena. Se tenía que haber hecho a tres bandas (cofradías, bandas y SGAE). La SGAE viene a implantar un impuesto revolucionario y va a salir cualquier Robin Hood en cualquier hermandad y dice me voy a ir a las marchas de dominio publico”.
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