Poner nota a situaciones subjetivas no resulta nada sencillo. De hecho, al hacerlo, el que lo hace asume el coste de la opinión contraria. Pero determinados acontecimientos merecen ser valorados, como en el caso que nos ocupa, por lo positivo.
Y detalles de ese tipo, de los de calidad, dejó a raudales la salida extraordinaria de la Virgen de la Alegría. Para empezar que, antes y después, la procesión fue un elemento más (y muy brillante) de un completísimo programa de actos por los tres cuartos de siglo de la venerada imagen. Como prueba de esto, la elevada asistencia a las conferencias ya celebradas, o el pregón (que pronunciará Joaquín de Velasco) y los cultos que están por llegar.
Pero centrándonos en la extraordinaria de hace casi una semana hay que reconocer que el recorrido fue brillantemente diseñado, recuperando el histórico que tenía la cofradía antes del cambio de carrera oficial. Como también resultó inspirador contemplar a la Virgen de la Alegría a la luz de las velas de su candelería, a diferencia del Domingo de Resurrección.
Apuntes extraordinarios como también lo fue la ofrenda musical de Cristo de Gracia, que regaló uno de esos momentazos que no se olvidan, por el cariño y por la calidad. Y de calidad también anda sobrada la Banda La Estrella, que demostró, al igual la agrupación musical del Alpargate, que son formaciones que da gusto escuchar y que apuntan muy alto.
La nota ya la tenían en el titular. Y es que la extraordinaria de la Alegría fue sobresaliente.