Tubamirum. Foto: EC
La formación que pone sus sones a la Virgen del Amparo tuvo uno de esos detalles que no se olvidan
Con la llegada de la festividad de Todos los Santos, Córdoba tenía una de las citas más especiales del tiempo de Glorias, la salida procesional de la Virgen del Amparo.
Y a quienes asistieron no les defraudó la puesta en escena para la titular letífica de la Hermandad del Huerto, que volvió a dejar patente el gusto exquisito con que siempre llevan a cabo este acontecimiento.
Una elegancia que también puso de manifiesto la Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres. La formación que pone sus sones a la Virgen del Amparo tuvo uno de esos detalles que no se olvidan, tanto por su clase como por su significado profundo.
Y es que, a la salida del cortejo procesional de la Iglesia de San Francisco y San Eulogio, la formación comenzó a interpretar La muerte no es el final. Esto en un claro homenaje a las víctimas del terrible accidente ferroviario de Urda.
Uno de esos gestos medidos, pero brutales en su significado y llevados a cabo con el tacto preciso. Y es que la banda acostumbra a los mismos, como ya se pudo comprobar con su visita sorpresa a la Virgen de la Merced en la víspera de su extraordinaria.
A continuación, el momento en cuestión inmortalizado por los compañeros de @labambalinacordoba.