
Blas Jesús Muñoz
El formato actual de la procesión de la Virgen de la Fuensanta (esto es, traslado el día 6 y procesión el día 7) no siempre fue así. De hecho, no hace tanto tiempo que se instauró, ya que se remonta a mediados de la pasada década.
Previamente y pese a haber sido coronada en la década de los 90, la patrona de Córdoba no contaba con procesión propiamente dicha, establecida como tal. De modo que no fue hasta el último mandato de Juan Villalba al frente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, cuando la imagen comenzó a salir de su santuario con carácter anual (no esporádicamente para celebraciones concretas).
Los pasos
Ese fue el germen y poco después vendría la salida procesional con la Virgen entronizada en paso. No en el suyo, como recuerda a Efecto Cofrade el gran artífice del modelo actual, el expresidente de la Agrupación, Francisco Gómez Sanmiguel.
El que fuera máximo representante de las cofradías cordobesas valora que costó bastante esfuerzo llegar a lo que hoy disfrutan los cordobeses, pues la patrona no tenía paso propio y salía con los elementos que prestaban varias hermandades.
Así que en su mandato se decidió presentar una propuesta a la asamblea y esa no fue otra que, o bien dotar de un paso propio a la Fuensanta, o bien desistir del formato procesional. La elección fue la primera y ahí resultó decisiva otra actuación.
El impulso definitivo
En ese caso fue la del Cabildo Catedral de Córdoba, propietario del Santuario y garante del cuidado de la patrona. La institución capitular aceptó de buen grado la propuesta de la Agrupación y decidió acometer la hechura de un paso propio (el actual) para Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada.
Así que esos tres impulsos (el de Villalba, Gómez Sanmiguel y el del Cabildo) han permitido que disfrutemos a día de hoy de traslado, procesión, acompañamiento musical y un paso acorde a la patrona. No siempre fue así, pero sobre todo gracias a Gómez Sanmiguel y al Cabildo, lo que parecía imposible ahora es una feliz cotidianidad.