
B.J.M.P.
Hablar de septiembre en Córdoba es hacerlo de la Virgen. De la Fuensanta al Socorro, el mes en que María sale triunfante a las calles bajo numerosas advocaciones arranca con la imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta que, durante los días 6 y 7, irradia devoción desde su santuario a la Catedral y desde el templo mayor, de nuevo, a su oratorio ubicado en el corazón de la Fuensanta.
No siempre fue así, pero gracias al impulso que dio la Agrupación de Hermandades y Cofradías hace casi dos décadas, el formato actual es una celebrada realidad. Primero con la salida por los alrededores del santuario, con Juan Villalba. Y, con la fórmula que disfrutamos, gracias a la junta que presidía Francisco Gómez Sanmiguel.
Así, el día 6 es el elegido para que los grupos jóvenes de las cofradías cordobesas acompañen a la patrona hacia la catedral. De la mano de la Delegación Diocesana de Juventud y con el rezo del rosario, el cortejo lo ha abierto la banda de cornetas y tambores que lleva el nombre de la Virgen, la de Nuestra Señora de la Fuensanta.
Entre los grupos jóvenes ha destacado el de La Bondad, la prohermandad que comparte santuario con la Fuensanta y que, para la ocasión, ha estrenado un excepcional y visual guión de juventud.
Desde la avenida que lleva su nombre (pasando por Santiago, donde Las Penas ha recibido el paso de la patrona con un exquisito altar) hasta el primer templo de la diócesis, los siglos de historia, de plegarias, el sedimento de la fe de un pueblo -el de Córdoba- ha refulgido en el rostro de la patrona, que anuncia septiembre, los días grandes de la Virgen, la Natividad de María que llega para hacer de ella procesión.