Virgen de las Aguas. Foto: José A. Soler
Córdoba vivía un Día de San Rafael muy especial. Y es que si en la primera parte de la jornada tenía lugar la puesta de largo de la restauración del Triunfo de la Plaza del Cristo de Gracia, ya en la parte vespertina se bendecía a una nueva dolorosa, que pasa a engrosar el rico acervo de imágenes marianas de la ciudad.
La Iglesia de Santa Marina de Aguas Santas era el escenario donde tenía lugar la bendición de la Virgen de las Aguas. Una dolorosa realizada por el imaginero cordobés, Lázaro Mata.
La talla presenta los cánones clásicos de la imaginería, si bien contiene algunos aspectos que llaman especialmente la atención. Así, pese a la caída de los párpados y las lágrimas que enjugan su rostro, la Virgen de las Aguas muestra una conmovedora dulzura que invita a la contemplación y oración ante la imagen.
La obra, de 1,67 metros de altura, ha sido tallada en madera de cedro real y concebida como imagen de candelero para vestir, con brazos articulados. Su realización ha supuesto un proceso especialmente ligado a la manera de entender la imaginería de Mata y a su relación personal con Córdoba, ciudad que ya la disfruta desde este sábado.










