Foto: Unión de Bandas de Córdoba
Las cofradías tendrán que pagar por los derechos de autor de las marchas procesionales que interpreten las bandas que las acompañen. En concreto, un 7% a partir de la próxima Semana Santa, como confirmaba este lunes, el director territorial de la SGAE en Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla, José Lucas Chaves, en el programa Evocación de Canal Sur Radio.
Una propuesta que Chaves reconoció que nació de la inquietud de los compositores, que se asociaron en Musapro y que empieza a tomar forma, generando bastante inquietud, precisamente, entre hermandades y bandas.
De hecho, el presidente de la Unión de Bandas de Música Procesional de Córdoba, Sebastián Giraldo, ha señalado diversos puntos que preocupan a las formaciones musicales cordobesas integradas en la Unión.
¿Cuánto percibirá el compositor?
“No cuestionamos los derechos de autor. Los compositores de marchas procesionales tienen derecho a que su trabajo sea reconocido y remunerado. El debate no es si deben cobrar, sino cómo se calcula, cómo se recauda y cuánto reciben realmente”, ha señalado el presidente de la Unión.
Al hilo de ello, Giraldo ha apuntado hacia que “se está hablando mucho de cuánto se va a cobrar, pero muy poco de cuánto percibirá el compositor”. Y ha explicado que “conocemos el famoso 7 % sobre el contrato de la banda, pero falta explicar con claridad qué parte de ese dinero acaba finalmente en manos de los autores”.
Ante lo que ha convenido que “hace falta transparencia en el reparto. Queremos saber cómo se distribuirá la recaudación, qué gastos de gestión se aplicarán, cómo se contabilizarán las interpretaciones y cuánto corresponderá realmente a cada compositor”.
“El repertorio efectivamente interpretado debería ser fundamental”

Asimismo, la Unión ha incidido en que “el contrato de una banda no equivale al valor de los derechos de autor. Una banda cobra por movilizar músicos, ensayar, desplazarse, mantener instrumentos, uniformidad, local, seguros, dirección musical, etc. Aplicar un porcentaje sobre todo ese coste puede no reflejar el valor real de las obras utilizadas”.
A la par que ha valorado que “el repertorio efectivamente interpretado debería ser fundamental. No parece razonable que el cálculo sea el mismo si una banda interpreta muchas obras protegidas que si buena parte de su repertorio está en dominio público”.
Por lo que ha juicio de Giraldo la pregunta clave es: “¿qué ocurre con las marchas que no generan derechos? Si una procesión incluye obras de dominio público, debería explicarse claramente si esas interpretaciones reducen la cantidad que se cobra y de qué manera”.
“No debería cobrarse primero y averiguar después”
Por tanto, “no debería cobrarse primero y averiguar después qué obras generaban derechos. Lo lógico sería que la utilización real del repertorio protegido tuviera influencia directa en la cantidad exigida, no solamente en cómo se reparte posteriormente el dinero recaudado”.
Y es que, hermandades y asociaciones musicales “son entidades sin ánimo de lucro. Su actividad tiene una dimensión cultural, social, formativa y, en el caso de las hermandades, religiosa y espiritual. No estamos hablando de empresas que organizan espectáculos con la finalidad principal de obtener beneficios”, ha recordado el presidente de la Unión de Bandas”.
Peligros
“Por eso hablamos de proporcionalidad”. Y ha puntualizado que, “aunque jurídicamente no sea un impuesto, para estas entidades supone un nuevo coste económico añadido. La legislación de propiedad intelectual contempla precisamente la realidad de entidades culturales sin finalidad lucrativa y la posibilidad de reducciones”.
De ese modo el coste podría “terminar afectando indirectamente a las bandas”. Y tiene una explicación sencilla, ya que “aunque formalmente pague la hermandad, si su presupuesto musical aumenta por este concepto puede acabar intentando reducir el contrato de la formación. Por tanto, decir que ‘esto no afecta a las bandas’ sería simplificar demasiado”.
De ahí que Giraldo haya alertado de que “un mal sistema podría perjudicar incluso a los propios compositores actuales. Si utilizar repertorio contemporáneo encarece considerablemente una procesión, algunas hermandades podrían optar por interpretar más música de dominio público. Eso sería exactamente lo contrario de fomentar la creación de nuevas marchas”.
Tres palabras
Para la Unión de Bandas, lo que hace falta es “diálogo entre todas las partes. Compositores, entidades de gestión, hermandades y bandas deberían participar en la definición de un modelo específico para la música procesional, en lugar de trasladar sin más una fórmula porcentual”.
Por lo que, como ha manifestado el presidente de la Unión de Bandas, “nuestra posición puede resumirse en tres palabras: derechos, transparencia y proporcionalidad. Reconocer al compositor, garantizar que reciba lo que le corresponde y diseñar un sistema justo para todas las partes”.
Giraldo ha insistido finalmente en que “nadie está cuestionando que los compositores cobren por su trabajo. Lo que pedimos es saber por qué se fija un 7 % sobre todo el contrato de una banda, qué sucede con las marchas que no generan derechos y, sobre todo, cuánto de ese dinero acaba realmente en manos de los autores”.