Manuel Roldán
Llega la segunda entrega de la larga charla que mantuvimos con Manuel Roldán. Es esta parte de la conversación salen a relucir temas candentes de la actualidad de la música procesional, como si se ‘queman’ las marchas de éxito, si hay composiciones que se tocan demasiado, si se opina con demasiada ligereza y un largo etcétera.
Pero también hay momentos para analizar el proceso creativo, el éxito de ¡Tú eres Victoria! y cómo lo asume, además de abordar como una banda puede influir en una cuadrilla de costaleros. No pierdan detalle, porque Roldán lo aborda todo con una naturalidad y franqueza que se agradecen.
Compones no solo para bandas, sino para otros estilos musicales muy distintos entre sí ¿Cómo es ese proceso?
En cada estilo es diferente. Por ejemplo, cuando compongo flamenco hago muchos arreglos de metales. Me dan el tema y es introducirle unos contracantos o contrapuntos de trombón, trompeta y saxo. Eso es fácil porque el tema ya está hecho.

Luego hay temas que llegan solo con la letra y te dicen (por ejemplo), quiero que sea Salsa. Con la letra haces la música, igual que en el carnaval.
Con la música procesional es más complejo, porque ahí no partes de nada. Quieren que hagas una obra. Para inspirarme les envío un formulario y les pido que lo rellenen cinco o seis personas. Por ejemplo, la (AM) La Salud de Cádiz me ha pedido una marcha para el Nazareno de Santa María, que es flamenco puro. Les mandé un formulario, me lo rellenaron, creé mi guión y le puse música.
Eso me lo enseñó Roque Baños, que trabajo mucho con él. Me dijo, plantéate tu guión, que yo hago en las películas eso. Y así lo hago, incluso creo vídeos, escribo y le pongo música a esas partes.
Entonces, las marchas tienen letra.
Muchas marchas tienen letra, y yo les pongo letra. De hecho, tienen letra y una historia detrás, como una película.
Es que me ha pasado con alguna marcha, pensar que deben tener letra.
Tienen letra y guión.
Y cómo es trabajar con alguien tan consagrado como Roque Baños.
Él estaba muy vinculado al estudio del Queco y con el técnico de sonido, Nico Almagro. Quería hacer cosas especiales. Por mediación de Nico, él venía mucho aquí y nos conocimos. Me dijo que para la banda sonora de Risen (Resucitó) quería incluir algo de bandas y le traje a la banda. Grabamos una base de sonidos para que él la pudiera utilizar, de ahí viene 30 monedas. Y colaboro con él en otras películas.
Hablando de Cine. A quienes dicen que las marchas han perdido el carácter militar y suenan más a estilo cinematográfico o épico ¿qué les dirías?
Que esa es la evolución de esto. La música procesional ha experimentado una evolución y es la demanda que ahora se está teniendo. Tú ves por ejemplo el vídeo de Saeta Cordobesa de la extraordinaria de la Alegría y es una película. Entonces, cómo no vas a evolucionar.
Hablando de evolución, cuando sale Virgen de los Reyes en la Velada de Ibai Llanos tocando El Galileo ¿Es bueno, malo, regular?
Es como cuando vas a ver al Córdoba y escuchas el Soy Cordobés ¿Es malo escuchar un pasodoble en un campo de fútbol? No veo nada malo en eso. Cada uno tendrá su criterio, pero alejándonos del mundo cofrade hay gente que no es cofrade, pero a la que le gustan las marchas procesionales. Ya lo hizo, incluso, Dj Karpin con la Presentación al Pueblo, tocando Al Gitano de la Cava.
Esa evolución implica que se están empezando a exportar las bandas.
Claro. Se lleva trabajando esto muchísimos años -Cigarreras fue a Estados Unidos, en su momento-, lo que pasa es que ahora se ve el resultado. Han estado Virgen de los Reyes en Bélgica, León en Italia (la AM El Dulce Nombre de Jesús Nazareno). Y se exportará más. Ya hay música procesional en Paraguay, Nicaragua, Venezuela… y eso no es, para nada, malo.
¿Cómo ves el futuro de la música procesional?

La evolución no tiene techo. El futuro es el que le queramos dar nosotros. Si nos vamos a dar golpes en el pecho porque una marcha se escuche en eventos como el de Ibai y después hay malas personas en el mundo cristiano, no sé qué es mejor, si que se escuche una marcha (en determinados ámbitos) o que alguien sea una mala persona.
¿Hay demasiada crítica?
Hay muchos entendidos de gastronomía y no saben disfrutar de una buena chuleta. Aquí todo el mundo entiende de todo, pero eso es típico de la sociedad. Es muy fácil opinar desde el sofá de tu casa y no saber lo que cuesta enseñar a una persona que viene de cero, por ejemplo. La gente se ha vuelto un poco narcisista y aquí opina de obras el que tiene un oído aquí y el otro en Pekín.
Una cosa es ser periodista y otra opinador. Hay quien opina sin tener ni idea. Hay que saber a quién escuchar.
Desde que se estrenó hace un par de años ¡Tú eres Victoria! es una de las marchas más tocadas en todas partes ¿Cómo se lleva esa eclosión?
Sigo siendo el mismo, como era 2014 soy ahora. Es una suerte que a la gente le guste y valore tu música, y no veo nada malo en que la toquen tantas bandas. Me siento un privilegiado. Que quieran tu música, que te encarguen obras, es bonito.
Decía Javier Cebrero que iba a reservar El Galileo para no “quemar”la marcha.

Puede ser por eso o por otro tipo de motivos. Llega un momento en el que muchas bandas tienen el mismo nivel y queremos darle un poquito de exclusividad a las marchas. Aunque lleva razón en la cuestión de no reventarla.
¿Hay marchas que se tocan demasiado?
Si te las piden es porque las quieren escuchar. Es cierto que, en un mismo recorrido, tocar una marcha cuatro veces para mí es demasiado. El que paga es el que decide, como suelo decir. Se trata de hacer feliz a la gente. Un ejemplo, el otro día en la Alegría iban muchas personas delante de la banda y me dijeron si la quitaban, pues no. Somos 140 y tocamos más fuerte y no pasa nada. Qué vas a hacer si no, que sea todo el mundo feliz.
¿Cómo llega a influir una banda en una cuadrilla de costaleros?
Te lo digo por experiencia. Pasas de seis horas (de recorrido) y te pesan los kilos, pienso que la música -cuando intentas transmitir- se te mete dentro del cuerpo. Y me explico. Cristo de Gracia, como todas las bandas que llevo, es un proyecto artístico, por tanto tiene alma, no es algo plano, y siempre intento transmitir. Por eso, cuando vas transmitiendo e intentando ayudar al costalero, el costalero lo siente, porque esa es la magia de la música. Puedes poner un altavoz con la marcha que quieras, que no funciona. Pero con una banda detrás, transmitiendo y ayudándote, empujas. El problema es que el que vaya detrás no se crea lo que está haciendo y te aburre y te hunde en kilos.