Santa Cruz de la Hermandad de Pasión
La salida organizada por el grupo joven de Pasión contó con el acompañamiento de Caído y Fuensanta
La ciudad se divide en devociones que ocupan y llenan barrios. Y, en el del Alcázar Viejo, las hermandades de Pasión y del Tránsito llenan de historia y piedad popular cada rincón.
Siglos de fe que se renuevan cada mes de septiembre, cuando por las calles de San Basilio la procesión de la Santa Cruz se convierte en el emblema de los jóvenes de Pasión, que abren el horizonte del futuro de su cofradía, de su fe renovada y comprometida.
Y, este sábado, lo han hecho agrandando las perspectiva más allá de enclaves como Enmedio o Caballerizas Reales, para alcanzar el Campo Santo de los Mártires, Doctor Fleming, Blanco Soler, Doctor Barraquer y Gregorio Marañón. Para después retornar a su hogar, al Alcázar Viejo, al barrio que llena la piedad popular con la Hermandad de Pasión.
Y todo con un cortejo cuidado, nutrido y elegante como el andar mostrado por la joven cuadrilla de costaleros que dirige Luis Moreno y que supo plasmar que el futuro de l corporación está asegurado bajo las trabajaderas y, además, resulta prometedor.
Prometedor no, sino real, contrastado y demostrado a base del trabajo de casi dos décadas es el buen hacer de la formación que puso sus sones a la Santa Cruz y dotó de solemnidad al cortejo. Y esa no era otra que la Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta de la capital.






La ciudad se divide en devociones que ocupan y llenan barrios. Y, en el del Alcázar Viejo, las hermandades de Pasión y del Tránsito llenan de historia y piedad popular cada rincón, mientras los jóvenes de la primera hacen de la Santa Cruz una procesión que se abre a su horizonte más brillante.