José Bojollo Arjona. Foto: Hermandad de Ánimas
La Hermandad del Remedio de Ánimas ha informado de una triste pérdida para la corporación. Y es que, como ha informado la cofradía de San Lorenzo, “con profundo pesar lamentamos el fallecimiento de José Bojollo Arjona, quien fuera querido y dedicado sacristán de la Parroquia de San Lorenzo de Córdoba durante 50 años”.
Desde la institución penitencial se ha recordado que, “durante medio siglo, Pepe dedicó su vida al servicio del templo, siendo un pilar fundamental de la devoción, la historia y la vida parroquial de San Lorenzo y de nuestra Diócesis de Córdoba”.
En ese sentido, la hermandad ha puesto en valor “su entrega, cercanía y vocación”, que “dejan un recuerdo imborrable en todos cuantos le conocieron”.
El Remedio de Ánimas ha finalizado rogando “una oración por su eterno descanso al que es Remedio de todas las almas. Descanse en paz”.
Luto en el Calvario
Por su parte, la Hermandad del Calvario también ha mostrado su consternación. En un emotivo comunicado ha resantado que, durante más de 70 años dedicó su vida al servicio de la Real Parroquia de San Lorenzo Mártir, siendo testigo de tantas vivencias y formando parte inseparable de la historia de nuestro templo y de nuestro barrio.
«Desde su llegada como monaguillo en 1942, Pepe permaneció unido a San Lorenzo, donde desempeñó su labor como sacristán con entrega y dedicación. Devoto de las sagradas imágenes que se veneran en nuestra parroquia, su corazón guardaba un especial cariño hacia Nuestro Padre Jesús del Calvario, su Señor», ha indicado la cofradía del Miércoles Santo.
Ello para resaltar «S»su compromiso y dedicación a las hermandades de San Lorenzo fueron reconocidos en 2003 con la distinción de Cofrade Ejemplar, otorgada por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, un merecido reconocimiento a toda una vida de servicio a nuestras cofradías. Asimismo, en 2016, la Diócesis de Córdoba reconoció su labor con la Medalla de la Diócesis, como muestra de gratitud por tantos años de entrega y servicio a la Iglesia».
Finalmente además de pedir por su alma, desde el Calvario se ha remarcado que «hoy, nuestra Hermandad llora la pérdida de uno de los suyos, de una persona que forma parte de nuestra memoria y de nuestra historia. Nos quedan su recuerdo, sus vivencias y el cariño de tantas generaciones que compartieron con él tantos momentos inolvidables».