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La designación de Castro del Río como sede de la XLI Peregrinación Nacional de Hermandades y Cofradías de la Vera+Cruz no representa únicamente un hito en el calendario litúrgico de 2026, sino que supone la confirmación de este municipio cordobés como un enclave estratégico y referente indiscutible del patrimonio cofrade en el sur de España. Esta cita, que convertirá a la localidad en el epicentro de la devoción nacional los días 25, 26 y 27 de septiembre de 2026, es el fruto de una decisión trascendental adoptada el pasado sábado 28 de junio durante la Asamblea General de la Confraternidad celebrada en Tocina. En dicho foro, la candidatura castreña se impuso gracias a una propuesta que armoniza el rigor organizativo con una profunda raíz espiritual, vinculando este encuentro con una geografía andaluza impregnada de historia y fe.
La relevancia de este acontecimiento se acrecienta al considerar que la peregrinación nacional regresa a la provincia de Córdoba tras un cuarto de siglo de ausencia, habiéndose celebrado por última vez en tierras cordobesas en el año 2001, en Aguilar de la Frontera. Este retorno se produce, además, en un marco temporal de excepcional calado religioso: la clausura del Año Jubilar de la Esperanza proclamado por el Papa Francisco. Bajo el lema «O Crux Ave, Spes Unica» —Saludo a la Cruz, nuestra única esperanza—, el encuentro se inspira en las estrofas del himno Vexilla Regis Prodeunt. Esta pieza lírica, una de las más antiguas y solemnes de la Iglesia, no solo aporta un hálito de severidad litúrgica, sino que subraya el triunfo de la Cruz sobre la muerte, una idea que entronca perfectamente con el mensaje de esperanza que el Pontífice ha querido situar en el centro de la cristiandad para el año 2026. Esta coincidencia convierte la cita en un «tiempo de gracia» donde la dimensión humana se entrelaza con una simbología teológica que busca fortalecer los vínculos de hermandad a escala nacional.
La magnitud del encuentro se traduce en cifras que revelan un mapa de devoción de escala impresionante, demostrando que el carisma de la Vera+Cruz trasciende las fronteras andaluzas para consolidarse como un movimiento de calado estatal. Se aguarda la participación de aproximadamente 140 cofradías y cerca de un millar de peregrinos procedentes de puntos tan distantes como Gijón, Santiago de Compostela, Palencia, Mérida o Valencia. Actuando como anfitriona, la Ilustre y Venerable Cofradía y Hermandad de la Santa Vera Cruz de Castro del Río, cuya fundación se remonta al año 1568, pondrá a disposición de los visitantes la riqueza de un municipio que ya ostenta el reconocimiento de Semana Santa de Interés Turístico Nacional. La identidad de esta hermandad, la más antigua de la localidad, encuentra su espejo en el Barrio de la Villa, donde el legado medieval y el hálito cervantino de Castro del Río aportan un poso de humanismo y sobriedad histórica a la austeridad propia de la Cruz, preparando el escenario para una estancia que equilibrará la liturgia con la proyección cultural.
Para alcanzar este objetivo, se ha diseñado un programa de actos que aspira a la excelencia y a la proyección mediática, buscando que el testimonio de fe alcance cada rincón de la autonomía. La agenda incluye hitos de gran solemnidad, como el traslado de la Santa Vera Cruz desde la iglesia del Carmen hasta la parroquia de la Asunción, además de mesas redondas, representaciones teatrales y conciertos de música procesional. El punto culminante de estas jornadas tendrá lugar el domingo 27 de septiembre a las 10:00 horas con la celebración de la misa de peregrinos. Esta Eucaristía estará presidida por el Obispo de Córdoba y su trascendencia superará los límites físicos del municipio al ser retransmitida en directo por Canal Sur TV, asegurando que la devoción de las hermandades se proyecte con fuerza en el imaginario colectivo.
Sin embargo, tras el despliegue de las cámaras y la solemnidad de los traslados, late la silenciosa pero ferviente labor de las hermandades de la provincia, cuyo compromiso logístico es el verdadero andamiaje sobre el que se construye este hito nacional.
En última instancia, la cita de 2026 en Castro del Río está llamada a dejar un legado perdurable que trascienda los tres días de celebraciones. Será, ante todo, un ejercicio de renovación espiritual y un testimonio de unidad para las más de 400 hermandades que integran la Confraternidad nacional. Al reunir a devotos de toda España en torno al madero redentor, este encuentro fortalecerá los lazos históricos y afectivos que mantienen viva la tradición. En un mundo que busca referentes de consuelo, el éxito de esta peregrinación reafirmará la vigencia de la Cruz como símbolo supremo de redención, consolidando a Castro del Río como el escenario de una jornada que, por su profundidad, rigor y entrega, quedará grabada con letras de oro en la crónica de la religiosidad popular española.