Antonio Varo. Foto: Hermandad de la Misericordia
Córdoba y los Santos Mártires. Bajo este título se presentaba esta semana el último libro del reconocido cofrade, comunicador y profesor, Antonio Varo Pineda. La obra tenía su puesta en escena en la Basílica de San Pedro, ante más de un centenar de personas y el autor era presentado por Álvaro Pineda.
Un éxito de convocatoria que muestra la relevancia de una obra de la que, en la siguiente entrevista, conocemos las claves de la mano de su autor.
– ¿Cómo nace esta obra?
– Con motivo del 450 aniversario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires, la Hermandad (de la Misericordia) pensó en la publicación de un libro divulgativo que recopilara con cierta amplitud la historia de dichos Santos, del hallazgo de las reliquias y del culto que han recibido desde entonces. Tengamos en cuenta que con anterioridad sólo se había publicado sobre este tema el Opúsculo martirial de Antonio Moyano, una modestísima publicación que alcanzó tres ediciones en 1959, 1975 y 2004.
Me puse manos a la obra en diciembre del año pasado, sin saber aún si llegaría a ver la luz. En marzo contacté con Antonio Cuesta, director editorial de Almuzara, que poco después de Semana Santa me confirmó que la editorial aprobaba el proyecto. El 15 de junio entregué el manuscrito.
– ¿Qué vamos a encontrar en ella?
– Lo he repetido mucho en estos días: el lector no va a encontrar nada nuevo sobre el tema, pero sí un resumen de lo que se sabe, una relación de lo que no se sabe y algunas hipótesis para aclarar las zonas más oscuras. Hay que tener en cuenta que mientras no se produzca un más que improbable hallazgo documental o arqueológico que confirme, modifique o desmienta lo que hasta ahora damos por cierto, no se podrá saber nada nuevo.
– Córdoba y los Santos Mártires. Para quienes aún lo desconozcan ¿cómo de importante es la historia martirial en la ciudad?

– Bueno, Córdoba es una de las ciudades que puede llamarse, con razón, «la segunda Roma», al menos por sus muchos Mártires. Tengamos en cuenta que en Córdoba ha habido tres persecuciones a los cristianos: una a principios del siglo IV bajo Diocleciano, otra a mediados del siglo IX bajo el Islam, y otra entre 1936 y 1939, bajo la Segunda República, que suman más de 200 Mártires oficialmente declarados, entre santos y beatos. Cada una de estas persecuciones tuvo su contexto y sus características, pero todas fueron intentos –siempre fracasados, afortunadamente– de borrar el Cristianismo de nuestra ciudad y provincia.
– ¿Qué supuso el hallazgo de las reliquias en San Pedro a finales del siglo XVI?
– Fue una convulsión. Reinaba Felipe II, un rey obsesionado con las reliquias de santos. Poco antes habían tenido lugar la guerra de los moriscos en Granada (1570) y la batalla de Lepanto (1571), es decir, dos combates muy relevantes contra la amenaza del Islam en España y en Europa. La Iglesia se alimentaba ya de los frutos del Concilio de Trento, había brotes de herejías en toda Europa y en España también… El hallazgo de las reliquias recuperó la memoria, casi perdida, de los Mártires de las dos primeras persecuciones, lo que redundó en una exaltación devocional que duró varios siglos.
– En el libro se explican diversos aspectos que, para el gran público, pueden resultar desconocidos ¿Cuándo y por qué se escondieron sus reliquias en San Pedro?
– Es una pregunta interesante, porque la fecha y el contexto exacto en que las reliquias se escondieron en San Pedro –porque no hay duda de que se escondieron a toda prisa– es uno de los misterios que rodean esta historia. Unas fuentes hablan de 1041 y otras de 1124, en cualquier caso en tiempos de crisis en la Córdoba musulmana. El motivo fue el miedo de los cristianos a la profanación por los musulmanes de las reliquias dispersas por varios lugares de la ciudad.
– ¿Qué relación hay entre San Rafael y esas reliquias?

– Uffff… Es un asunto muy delicado. Según la tradición, el Arcángel vino a confirmar que las reliquias halladas en San Pedro eran y son auténticas de Mártires, y en su última aparición se presentó como Custodio de la ciudad. San Rafael forma, con los Santos Mártires y la Virgen de la Fuensanta, el trípode de la religiosidad popular de la ciudad: curiosamente, su proclamación oficial por la Iglesia como Custodio de la ciudad es de 1650, es decir, es el último en llegar al trípode… a costa de la Virgen de Villaviciosa, que «desaparece», o casi, a partir de 1650 de las procesiones de rogativas. En fin, es un asunto muy complejo. Creo, por cierto, que hasta ahora nadie ha mostrado abiertamente esa complejidad y ese cúmulo de misterios. De alguno de ellos hablo en el libro.
– ¿Qué han aportado las investigaciones recientes sobre la historia de los Mártires cordobeses?
– Ya he dicho que, mientras no aparezcan documentos o restos arqueológicos hasta ahora desconocidos, no se puede decir nada nuevo. Sin embargo, se han hecho muchos estudios interesantes como por ejemplo, el del profesor Aranda Doncel sobre el desaparecido monasterio de la Ribera, o los trabajos de la profesora Raya sobre la capilla de los Mártires. También se han aportado nuevas ediciones críticas de las obras de San Eulogio, como la del profesor Herrera Roldán. En todos los casos, estas investigaciones lo único que han podido hacer, y es mucho, es enriquecer nuestro conocimiento del tema poniendo los hechos en su contexto histórico y social.
– En los últimos años se ha potenciado este conocimiento con, entre otras iniciativas, una ruta de los Mártires destinada a los centros educativos ¿Cómo la valoras?
– Me parecen muy bien, porque las nuevas generaciones deben conocer la historia y las tradiciones de su ciudad con independencia de su posición ideológica y religiosa. Y hay que hacer algunas llamadas de atención: por ejemplo, en el bien llamado Campo Santo de los Mártires hay tres monumentos que recuerdan la presencia del Islam en la ciudad (los baños califales, el monumento a los enamorados y la estatua de Hixen II); me parece muy bien, pero debería haber también algún testimonio sólido (una cruz, una columna, una estatua…) que recuerde que allí sitúa la tradición el lugar donde fueron decapitados muchos Mártires mozárabes.
– ¿Qué importancia ha tenido la Hermandad de la Misericordia en el conocimiento de esta parte tan significada de la historia de la ciudad?

– Yo reo que ha sido muy positivo para la Hermandad y para la ciudad. La Hermandad ha visto enriquecidos su historia y su patrimonio, que muestra a la ciudad cada Miércoles Santo con una serie de símbolos como el tramo de cera roja, el templete con el relicario o el guion rojo bordado en oro de los Santos Mártires. Por cierto, aprovecho para recordar a las personas que contemplan el cortejo en sillas o palcos carrera oficial cada Miércoles Santo que, cuando pase ante ellas el templete con la reliquia, deben ponerse de pie, como cuando llegan el Cristo o la Virgen, porque los Santos Mártires son tan titulares de la Hermandad como ellos y el templete es, en realidad, el tercer paso de la cofradía.
– A la presentación del libro acudió un ingente número de personas ¿Cómo lo viviste?
– Con emoción y agradecimiento. Disfruté mucho escribiendo el libro y me gustaría que los lectores lo pasaran igual de bien cuando lean este repaso de la historia y la devoción a los Santos Mártires.