Autobús turístico junto a la procesión del Amparo. Foto: EC
En casi cualquier salida puede apreciarse como los turistas se mezclan con los cofrades y suelen dejar muestras de asombro
Las procesiones más allá de la Semana Santa suelen dejar, en Córdoba, algunas estampas variopintas. En especial, cuando recorren zonas históricas de la ciudad, que son prácticamente la mayoría de ellas.
Así, en casi cualquier salida puede apreciarse como los turistas se mezclan con los cofrades y suelen dejar muestras de asombro ante estas muestras de la piedad popular. Si bien, en ciertas ocasiones esas escenas pintorescas van un poco más allá.
Y así sucedió este domingo, cuando la Hermandad del Huerto comenzó la procesión de Nuestra Señora del Amparo. De modo que cuando la cruz de guía llegó al Compás de San Francisco un autobús turístico (de esos que se acostumbran a ver por la zona) bajaba como si tal cosa por la Calle de la Feria.
Se detuvo, pero aun con el motor en marcha un agente de la Policía Local le instó a que lo apagara y aguardara a que el cortejo tomase su camino. Una anécdota que, cada vez, es más habitual en las ciudades de gran afluencia turística como Córdoba, donde instantes antes bajaba la Virgen del Carmen por Agrupación de Cofradías, y Conde y Luque hacia San Roque, rodeada por fieles y numerosos foráneos.
Una muestra de la piedad popular para el visitante que, a buen seguro, se llevará de Córdoba el recuerdo de sus monumentos y de sus cofradías.