Efecto Cofrade

Al alba comenzaban los más jóvenes a subir al Santuario de María Santísima de la Sierra para vivir intensamente la “bajá”.
A lo largo de la jornada, organizado por la Hermandad de San Rodrigo, costaleros de la Virgen de la Sierra, los autobuses que desde las 9:00 hasta las 15:00 no han dejado de subir a peregrinos para acompañar a la divina serrana hasta Cabra, donde permanecerá hasta el primer domingo de octubre que volverá a la Casita Blanca. Su ermita.
Durante la mañana se celebró la solemne eucaristía, presidida por el vicario de la Campiña, Ángel Cristo Arroyo; concelebrada por el delegado Diocesano de Hermandades, José Juan Jiménez Güeto, y el clero parroquial de Cabra; y acolitada por los seminaristas que desde hace muchos años acuden piadosamente a visitar a la Virgen.
A las 15:15 comienza el rezo del Santo Rosario como preparación al momento cumbre en que la Virgen -a hombros de sus costaleros y los vivas de sus devotos- parte para llegar al corazón de Cabra.
Tras un recorrido de algo de más de siete kilómetros, un itinerario exigente y sinuoso, con inmenso entusiasmo llega la divina serrana a la entrada del pueblo, donde es recibida por los enfermos del Hospital Infanta Margarita.
De ahí hasta la parroquia de San Francisco y San Rodrigo, donde se prepara a la Santísima Virgen para la celebración de la Santa Misa.




























Fotos: Efecto Cofrade
Reanuda el camino por las calles de Cabra y este año con la novedad de haber cambiado el itinerario para pasar por la casa donde vive Julián Muñoz, que hoy tiene 92 años y está muy enfermo, y que hace 75 años, tras una larga enfermedad que le tenía postrado en la cama y que no tenía ninguna perspectiva de mejora, ese 4 de septiembre el Señor, por intercesión de María Santísima de la Sierra, le concedió la gracia de la curación milagrosa, como así lo reconoció la Iglesia veinte años después. De estar postrado esa tarde en la cama cuando la Virgen entraba en Cabra y con la armonía de las campanas de la parroquia aconteció este milagro y que todo el pueblo vio cuando el día 8 de septiembre de ese año acompañaba -por su propio pie- a la bendita Madre de Dios. La verdaderamente milagrosa.
Seguirá el caminar de María Santísima hasta que hace su entrada triunfal en lo que se denomina los Arcos de la calle Baena, donde se lleva acabo la recepción oficial de la Virgen de la Sierra, y el alcalde le impone la vara de mando, porque Ella es la alcaldesa perpetua de la Villa de Cabra.
Por ese camino, que es una analogía de la propia existencia, acompañan a la patrona de Cabra sus filiales y representaciones de cofradías como la de la Santa Faz, con la que está hermanada y que acuden cada 4 a la bajá y cada 8 a la procesión solemne, desde que la Virgen estuvo en Córdoba con motivo de la Magna Mariana. Mientras una treintena de miembros de la recientemente constituida filial de Córdoba, también realizan ese itinerario -físico y espiritual- junto a la madre de los egabrenses.
Y de ahí hasta llegar al final del día a la Parroquia de la Asuncion y Angeles donde permanecerá como la mejor y más grande vecina a la que visitarán día y noche todos los egabrenses y devotos de María Santísima de la Sierra, la Reina de la Subbética.