
Blas Jesús Muñoz
Cuando se publiquen estas líneas apenas quedará un día para que la Virgen del Tránsito recorra las calles de su barrio, que también es el de la Catedral.
El Alcázar Viejo retomará su cita con la Virgen de Agosto, la de Acá, en una de las procesiones imprescindibles para comprender la esencia misma de la ciudad.
Y lo hará de la mano de una cuadrilla de costaleros bregada, dirigida por un capataz que, pese a no ser de los mediáticos, realiza siempre un trabajo impecable, sin alardes y haciendo lo que toca en cada momento.
Esa es la gran virtud de José Alberto Roldán, que no es precisamente poca y escasa en este tiempo. Como lo demuestra el equipo que lo acompaña, con su segundo, Rafa Salado, como lugar teniente de un grupo humano en el que el grupo está por encima del yo. Y donde Salado ha demostrado lo que ya se le ve como capataz del Señor de los Reyes, cualidades innatas para el oficio.
Virtudes a admirar en la época del individualismo, que se podrán apreciar dentro de muy poco, cuando la Virgen del Tránsito nos salga al paso.