Uno de los pilares fundamentales de un cristiano además de la oración y la acción es la formación, dando lugar a lo que llamamos el trípode. Sin este pilar, el trípode sería incapaz de sostenerse por sí mismo. Y es que, cuando uno descubre cualquier aspecto o connotación de carácter formativo/cristiano en su vida y se adentra apenas unos metros, cuando finaliza ese recorrido, por mínimo que haya sido, descubre tres cosas:
Una, “menudo desconocimiento tenía de esto que acabo de aprender”,
segunda “qué bien me ha sentado haber adquirido dicho conocimiento” y
tercera, “necesito y me apetece seguir caminando en ese sendero de la formación en Cristo”.
El pasado sábado diez de octubre, se inició con gran ilusión y esperanza el “Plan de Formación para miembros de hermandades y cofradías”, en tres sedes de nuestra Diócesis de Córdoba: en la capital a la que asistieron casi trescientos cofrades, Lucena con algo más de 170 y Pozoblanco con 60. Un total de 527 cofrades decididos a iniciarse en un abanico formativo no sólo en un plano teológico, sino en aspectos muy importantes para la gestión y administración de una hermandad y cofradía, tales como formación jurídica y económica, historia e identidad cofrade, comunicación y aspectos digitales y su tratamiento en nuestras corporaciones. Un ambicioso proyecto que durará dos cursos anuales, cuyas clases constarán de una periodicidad mensual y presencial de unas dos horas, dotándola por tanto, de mucha comodidad en su estructura. Las asignaturas estarán impartidas por profesionales de los distintos ámbitos, cofrades ellos, de ahí su adjetivación: Curso para cofrades por cofrades. Y quizás lo más importante para mí, es que este Plan nace de un proceso de escucha que la Diócesis, a través de su Obispo y la Agrupación, realizó sobre las inquietudes, necesidades y aspiraciones de los propios cofrades de Córdoba a través de una serie de cuestionarios. Maravilloso desde el inicio.
Os he de reconocer que el proyecto me llama no sólo la atención, sino que me llena de una ilusión contenida por el poso que ello puede crear. Que más de quinientos cofrades se formen, sepan de liturgia, sacramentos, aspectos económicos o jurídicos, a la vez del cómo congeniar comunicación con evangelización, me eriza el vello, y el que me conoce me entiende. No quiero ser pesado, pero ya he repetido en alguna ocasión por aquí y a nivel personal, que la motivación que me llevó a escribir este artículo semanal, no era otro que el ser uno más en ese trabajo arduo y duro de evangelizar a través de la palabra. Soy una minúscula mota en el desierto, yo lo hago a través de un medio digital, pero me llena inmensamente de satisfacción saber que hay más de quinientos que lo van a hacer desde los distintos puestos en sus hermandades, y no escribiendo un artículo, sino con su presencia, promoviendo y animando al resto con la formación adquirida. Esto es otra forma de evangelización, que os quede claro. Una persona formada es una persona segura de sí misma, sin límites ni líneas rojas en su camino.
Dicho proyecto abre un horizonte nuevo, dispuesto a quedarse y a seguir evangelizando el futuro en nuestra provincia. Si los cofrades han hablado y han dicho que necesitaban formarse, la Iglesia, que somos todos, les abre, como no puede ser de otra manera, sus puertas de par en par, comprometiéndose y dando ejemplo. Un ejemplo con humildad, lleno de esperanza y que de seguro sembrará un futuro en nuestros jóvenes. Ellos son los que nos tienen que recoger el testigo y que mejor manera, que hacerlo con las ideas claras y con una base cristiana extraordinaria, una base administrativa, jurídica y económica mínima y una base de cómo debemos afrontar el reto del futuro de la comunicación de nuestras corporaciones.
En síntesis, que haya despegado este Boeing 747 es uno de los mayores logros de los que nos tenemos y debemos sentir orgullosos como cristianos y como cofrades.
Ahora sólo nos queda rezar por todos los alumnos, por su esfuerzo, por su compromiso… es de merecido reconocimiento por este humilde escribiente, desear que todo lo iniciado lo mantengan hasta el final y vean todo su trabajo recompensado con creces. Siempre habrá ovejas que se queden en el camino, por esas, habrá que rezar un poco más e intentar recuperarlas, pues nada es fácil en esta senda del Señor. Pero desde este momento, mi más sincera enhorabuena a estas quinientas veintisiete almas que me han hecho sentir más ilusionado que ayer, pero seguro menos que mañana.
Si alguno me lee, decirte que no soy nadie, pero me siento orgullosísimo de ti y de tu valentía. El camino que acabas de comenzar marcará un antes y un después en la familia cofrade de Córdoba y tú, ya has dejado la salida a cientos de metros…fuerza y a seguir, no vas sólo, Cristo te acompaña, arropado por su bendita Madre, María Santísima.
527 valientes…
527 Gracias de corazón por vuestro compromiso.
Jesús Antonio Riaño Sánchez.