Misterio de la Conversión. Foto: A La Faena
“Cuando arrancaba la tarde, justo hoy hace un año, empezaba también el gran reto: sacar, a la vez, una Cofradía justo en el otro extremo de la ciudad”.
En estos términos comenzaba la publicación de la Tertulia Cofrade A La Faena, en la que recordaba como el 11 de octubre de 2025, la cuadrilla de costaleros que capitanea Enrique Garrido Montero (los faeneros) llevaban al misterio de La Conversión a la Catedral de Córdoba, con motivo de su participación en la Magna de San Álvaro.
A la par que el capataz se dividía para llevar también a la Virgen de La O al templo mayor de la diócesis.
Por derecho
El recordatorio por el primer aniversario proseguía señalando que “Conversión ya nos había demostrado, a nosotros, y a Córdoba en general, que un Viernes Santo se pueden hacer 11 y 12 horas, andando por derecho y llevando el aroma de la Electromecánicas hasta el mismo corazón de la Catedral, de modo que, ¿cómo no se iba a poder llevar al Señor al Magno Vía Crucis?”
Asimismo, en el mensaje se subrayaba que, “con sones onubenses, una previa irrepetible entre sonrisas, abrazos y ¡a pasear la Cofradía, qué es lo que ustedes saben hacer!, volvió a sonar, de nuevo, Conversión en la calle Federico Ledoux”.
Y finalizaba arengando: “Costaleros, Faeneros, ¡dichosos ustedes que pasearon al Soberano aquella tarde!”
El capataz
Fue una jornada para el recuerdo de la Hermandad de la Conversión, para los faeneros y para un Enrique Garrido y su cuerpo de capataces que, una vez más, volvieron a demostrar que el capataz se ha convertido en una de las figuras indispensables para entender la gran evolución que ha experimentado, durante las últimas dos décadas, el mundo del costal en Córdoba.