“La Agonía es bienvenida es bienvenida este año 2026. Somos la gente más echada para adelante de Córdoba, los más valientes y los más generosos. Pues los primeros que hemos dicho, sí”.
Al hilo de lo que el párroco de la Fuensanta, Ignacio Sierra, se cuestionó “¿cuántas parroquias hay en Córdoba, 80? Bueno, pues a partir de ahora quedan 80”. Este, también mostró “el deseo -que es lo que yo deseo, desde luego- que La Agonía cuaje de tal manera”, con “un número de hermanos y de costaleros que puedan realizar lo que hay que realizar, que es la salida y entrada de tu sede canónica”.
Así lo expresó el sacerdote hace tiempo en Sentir Cofrade y, esta semana, lo volvía a poner Juanjo Primo con motivo de la entrevista que realizaba al vicehermano mayor de La Agonía, Curro Carbonero.
Lo hacía el presentador y director del programa a cuentas del presunto malestar de los dirigentes de la cofradía del Barrio del Naranjo con Sierra por unas palabras que solo parecen estar cargadas de lógica, por más que el entrevistado pareciera no verlas igual que el entrevistador.
Una lógica que se desvanece en década y media de la cofradía sin entar y salir de su casa, partiendo de la Catedral hacia el Naranjo hasta este año, cuando se decidió que el templo mayor no puede ejercer de sede canónica de las hermandades para que estas entren o salgan.
Ahí, a expensas de unas obras que ya se han proyectado, aparecieron el párroco de la Fuensanta y la Prohermandad de la Bondad para ofrecer el Pocito y que La Agonía tuviese de donde salir. Un gesto de generosidad que debería apreciarse como tal y del que, a la postre, seguro que no dudan quienes mandan en la corporación del Martes Santo.
El deseo pues, del sacerdote, era lógico y cualquier cofrade lo entiende como regla básica: entrar y salir del templo. Y, en 2027, se cumplirá, la hermandad saldrá de su barrio y los cofrades de La Agonía verán salir por primera vez en procesión a la Virgen de la Salud desde su casa y, seguro, todo será alegría.