Extraordinaria de Jesús Caído. Foto: Daniel Valencia
Siglo y medio de vida es mucho más que de existencia. Es lo que emana, lo que rebosa en forma de centenares, miles, incontables plegarias. Es lo que colma una historia de procesiones, de semanas santas que nunca son repetidas.
Son 150 años del pulso de la fe de un pueblo, en este caso, el de Aguilar de la Frontera que, junto a Jesús Caído, los ha celebrado este sábado por las calles de la localidad de la Campiña Sur, que se han vestido de fiesta para festejar a una de sus grandes devociones, que ha dejado un encuentro para la historia en el Llano de la Cruz con la Virgen de los Remedios.

Especialmente emotivo y espiritual ha sido el momento en que el Nazareno con la cruz a cuestas ha llegado a la Plaza de San José, que forma el peculiar y conocido octógono, quizá emulando la forma de las pilas bautismales, esas por las que a través de recibir la fe resucitamos con él, con Jesús que ahora cae, pero lo sostiene la fe de su gente.
Gente, pueblo fiel que ha abarrotado las calles para acompañarlo en su aniversario, como lo ha hecho de forma brillante la Agrupación Musical Las Angustias de Alcalá la Real. Una formación de nivel y con un potencial que salta al oído en cada marcha que interpretan y hace de cada momento algo simplemente exquisito.

Siglo y medio de vida es mucho más que de existencia. Es lo que emana, lo que rebosa en forma de centenares, miles, incontables plegarias. Es lo que colma una historia de procesiones, de semanas santas que nunca son repetidas. Es Aguilar, las Angustias de Alcalá, Jesús Caído y el regalo de una extraordinaria inolvidable.