Miguel Ángel de la Torre
De nuevo me acerco a todos vosotros queridos lectores, en esta sección de “EFECTO COFRADE”, y pensando en que el mes de octubre, es un mes misionero y mariano, con muchas advocaciones de nuestras hermandades que celebran cultos, me propongo dar unas pistas para engrandecer nuestras celebraciones cultuales de nuestra hermandad, grupo, etc, por si os viniera bien.
En primer lugar, debemos de conocer que todas las celebraciones, sea cual sea deben de ir en consonancia con la Iglesia y su calendario litúrgico al que todos estamos obligados.
Si tuviéramos que hacer una “lista de chequeo” a la hora de preparar nuestros cultos serían:
1.- Ver las fechas con nuestro sacerdote encargado (párroco, consiliario, capellán, etc.) .
2.- Una vez coordinadas las fechas, consultar el calendario litúrgico, que está en todas las sacristías, y que la Conferencia Episcopal nos permite consultarlo y descargarlo gratuitamente en https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2025/12/WEB_CLP-2025-2026.pdf , en el que encontramos la información hasta el 31 de diciembre de este año, hasta que se publique el de próximo año. Como bien sabemos el año litúrgico no comienza el 1 de enero, sino con el primer domingo de Adviento.
3.- Comprobamos las fechas, y de acorde a lo que nos haya marcado el calendario litúrgico podemos proceder, porque se nos pueden dar varias realidades, que quedan bien recogidas en el CLP y que esquemáticamente tenemos en las primeras páginas de la tabla de prevalencia. A modo de aportar luz, por ejemplo el 1 de Noviembre, solemnidad de todos los santos, los funerales de ese día , han de ser de casulla Blanca, y con las lecturas del día, no pudiendo usarse el morado, ni lecturas de difuntos.
4.- Podemos potenciar la participación en la liturgia de los miembros de nuestro grupo, haciendo monición de entrada (que debe ser breve, y centrando el día), preparando los lectores que proclamen la Palabra de Dios, que no es leer, sino proclamar, porque estamos prestando voz a Dios que habla a través de su Palabra.
5.- Las ofrendas en la misa, este es un tema curioso, pues este gesto de ofrecer, viene de los primeros cristianos, donde se reunían a celebrar la eucaristía, y como todos tenían un mismo sentir, se llevaban ofrendas que luego tras la celebración los diáconos repartían entre los necesitados, cuando le llevaban la comunión a los enfermos e impedidos. Por eso, si vas a ofrecer algo, que te parece muy chulo, creerme que he visto ofrecer muchas cosas en la misa, luego se queda en la Iglesia, porque lo has ofrecido al Señor, no te lo llevas al finalizar la misa…, ¿Entonces que ofrezco?, pues muy sencillo, el pan y el vino, y ofrécete tú, tu vida, ponte en el altar junto al Señor que Él lo transforme, cuando el Sacerdote ofrezca el pan, pon ahí aquello que te preocupa (una enfermedad, una mala noticia, un problema en casa, en el trabajo) , aquello que te está costando en el día a día, y cuando el sacerdote ofrezca el vino, ofrece aquello que he ha hecho feliz , esa buena noticia que te han dado (el buen examen de un hijo, la mirada de alegría al despertar de tu esposo/a, etc.), y El Señor, igual que transforma el pan y el vino, transformará tu tristeza y multiplicara tu alegría, y así todos participamos activamente de la celebración eucarística; en otro articulo hablaremos de la participación activa en la eucaristía de cada uno de nosotros, que nos ayude a salir renovados del encuentro personal con Jesucristo en cada celebración.
No quiero cansaros más por hoy, pero espero que os sirvan estas pistas iniciales con las que poder empezar a plantear nuestros cultos, que son momentos importantes de evangelizar como nos pide nuestro Obispo D. Jesús, porque Dios, se vale de nosotros para encontrarse con el que camina a nuestro lado.
Feliz día.
Miguel Ángel de la Torre Vallejo