Hay imágenes que lo llenan todo. Devociones que son más que un antes y un después, son un referente devocional y eso sucede con la Virgen de los Dolores y el Rayo en el Campo de la Verdad.
Y así ha vuelto a quedar de manifiesto este domingo, cuando la Hermandad del Descendimiento la ha vuelto poner, un septiembre más, en las calles de su barrio, para que fieles y devotos disfrutaran de su fe y de una procesión llevada a cabo con un gusto exquisito.
Como exquisito es el trabajo de su capataz, David Arce, que siempre merece mención especial con los pasos que saca, porque su labor está al alcance de muy pocos, de los elegidos.
Los costaleros han vuelto a trabajar con finura, elegancia y, sobre todo, consiguiendo que algo realmente complicado se torne tan natural que parezca sencillo. Y eso ocurre con todas las cuadrillas que comanda Arce.
Y también sucede algo similar con la Banda de El Saucejo. La formación de la provincia sevillana acompaña en Semana Santa al Buen Fin y a Las Angustias y no es porque sí, sino porque su calidad, como ha vuelto a mostrar tras la Virgen del Rayo está fuera de duda y engrandece allá donde toca.
Y sucede, sobre todo, por ella, por la Virgen que es el derecho consuetudinario de su barrio y que en su procesión de 2026 ha refulgido aun más, gracias a la restauración a que ha sido sometida y que la ha rejuvenecido sin quitar el más mínimo sedimento de una piedad popular que alcanza a un barrio, al suyo, al Campo de la Verdad por su Virgen del Rayo.









