Procesión de la Virgen del Socorro. Foto: Efecto Cofrade
Y llegó el último domingo de septiembre y, de su mano, una de las procesiones con más raigambre de Córdoba y, a la par, una devoción recuperada, que se percibe en cada detalle al paso de Nuestra Señora del Socorro Coronada.
El gran número de fieles es una evidencia, desde la Almagra a San Pedro, pasando por el Potro, por San Fernando, Maese Luis y la Espartería abajo, para llegar a la Corredera, donde ella es la reina.
Y su cetro es poderoso como las guirnaldas que jalonan su camino, en cuyas leyendas se puede leer la de alcaldesa perpetua, como el recordatorio exacto de la historia -recuperada y actual-, que enaltece a la gloria, quizá, con mayor peso de la ciudad.
La Virgen del Socorro aúna a la Córdoba que fue con la que es y mira al futuro como reina, Reina de la Corredera, como la marcha que ha compuesto Tania Navarro para la imagen y que sonaba a la entrada de esta en su templo y, antes, ante los ojos y oídos de familiares y devotos, la marcha ha irrumpido al llegar a San Pedro.
Clásica, como la imagen, y con un fuerte de bajos sorprendente y festivo que ha hecho las delicias de los presentes, y seguramente de su autora, que instantes antes ha contemplado la levantá.
No hay nada como la primera vez y ha sido su primera marcha, el primer estreno en pleno corazón de la ciudad que bautizo a Juan de Mesa. Uno de esos momentos que no olvidará su autora, ni la Banda La Estrella que ha vuelto a brillar con fuerza y ha evidenciado su enorme calidad, ni los amigos, ni los componentes emocionados, ni los devotos.
Pero, ante todo, el momento queda como ofrenda para ella y ya lo lleva impreso en esa aureola de la piedad popular la Virgen, la del Socorro, la Reina de la Corredera.











