Nazarenos de la Santa Faz. Foto: Hermandad de la Santa Faz
En todas las sociedades ha habido ricos y pobres. Y las cofradías no son menos. Ricas y pobres, pero no solo en función del número de hermanos, del patrimonio o de los ingresos, sino a las que se escucha y a las que se olvida.
Ataques de amnesia oportunos como el que parecen haber tenido los popes del Martes Santo cordobés, que de momento han acordado un trueque entre Prendimiento y Universitaria.
Hasta ahí todo más o menos correcto, porque las cosas hay que probarlas, incluido el Sepulcro abriendo el Viernes Santo, lo que provoca que ya nadie se sorprenda de nada. Pero lo que parece peregrino es lo de buscar la excusa del llegar tarde a casa, porque siempre le va a tocar a una hermandad. Como ven, ricos y pobres.
Pero lo mejor de ese proyecto de jornada es el trenecito de la Trinidad. Esto es, Císter y Buen Suceso cambiarían sus recorridos y pasarían por allí. Y, tras ellas, la Santa Faz, y aquí viene el olvido, pues parece que poco se ha tenido en cuenta que la cofradía de la Trinidad sale de allí con un par de cortejos delante.
Ricos y pobres. Pues cuando se abordó la propuesta de carrera oficial de la Soledad se apeló a las dos cofradías de San Francisco y ahora, en una situación similar, a la Santa Faz parece que nadie la ha tenido en cuenta. Como tampoco que alguna de sus bandas no podrá hacer pasacalles o que parte de su cortejo, que se forma fuera del templo, tendrá que cruzar Lope de Hoces por medio de los nazarenos de cola del Buen Suceso.
Además, mientras casi se clama por unanimidad contra lostrenecitos, el del Martes Santo va a ser fabuloso, de varias horas, como si fuera una carrera oficial eterna.
Ricos y pobres, mentes preclaras y los problemas de siempre. La pólvora la inventaron los chinos hace milenios y las cofradías, a la manera de Córdoba, los sevillanos hace siglos.