Virgen de la Antigua. Foto: AM Santa Cecilia
Justo antes de que amanezca en la Campiña, el manto de la noche cubre la historia de los siglos que se construyeron a base de aquello que denominan piedad popular.
Y en un rincón que mira a Málaga y a Córdoba a partes iguales, el Ocaso en Poley se escribe con otros versos, distintos e iguales, a los que en su día verbalizara Vicente Núñez.
La lírica de la piedad popular, de las procesiones que fueron, de las que son y llegarán se escriben de forma distinta en ese rincón de la Campiña donde, la vez primera, escuché los sones de una banda, contemplé la mecida de los hombres de trono y su escalofrío ya me advirtió que iba a estar ahí para siempre.
Y esa historia continua como un sol, el de la luz de Cristo y el resplandor de la Virgen, permanece, sigue escribiendo capítulos como el de las salidas extraordinarias de 2026 que ha iniciado la Virgen de la Antigua, desde la romería hasta la salida extraordinaria.

Y todo en una jornada intensa, histórica, llena de emoción, devoción y momentos compartidos, desde la salida de la Virgen de la Antigua de la Iglesia de la Concepción hasta la llegada al paraje de las antiguas salinas, la llegada por la tarde a la Iglesia del Santísimo Cristo de la Salud y la salida extraordinaria, de vuelta a su templo, acompañada por los sones de Agrupación Musical Santa Cecilia.
Ese rincón de la Campiña se llama Aguilar y, tras ese día, aun tocan las procesiones de los Dolores y de Jesús Caído, para seguir construyendo la historia que supera los siglos, conjugando esa lírica que llaman piedad popular y revivir el escalofrío, el asombro de la infancia, el futuro limpio de la fe.